Hacienda exige a las empresas impuestos por adelantado

Las empresas no sólo tendrán que pelear contra el fuerte deterioro económico y las subidas fiscales presentes y venideras. Además, acaban de confirmar el deseo firme de Hacienda de cobrar ya parte de las subidas tributarias provocadas por la reforma contable vigente desde el año pasado y que las compañías pactaron con el propio Gobierno diferir a lo largo de 2008, 2009 y 2010.

La entrada en vigor del Nuevo Plan General de Contabilidad, el pasado 1 de enero de 2008, provocó que las cotizadas tuviesen que abordar infinidad de cambios contables que, a su vez, se tradujeron en importantes modificaciones fiscales. Nuevas valoraciones de activos, pérdidas de deducción fiscal por provisiones y otras variaciones provocaron que la traducción de todos estos cambios para las compañías fuese literalmente un mayor pago de impuestos.

Las empresas no ocultaron su queja y negociaron en aquel momento con el Gobierno un alivio fiscal que se plasmó en la Ley 4/2008. Gracias a esa norma, todos los cargos y abonos efectuados en partidas de reservas provocados por la primera aplicación de los cambios contables tributarían en el Impuesto de Sociedades fraccionando el pago por partes iguales entre 2008, 2009 y 2010. Es decir, que se dividía el impacto en tres años para evitar un daño excesivo en las compañías.

Pero los tiempos han cambiado. Y la interpretación de Hacienda, que acaban de confirmar las empresas, ha quedado desvirtuada.

Ahora, mientras las firmas acaban de declarar y pagar la parte de golpe fiscal correspondiente a 2008, el Fisco mantiene que la parte de subida fiscal que las empresas pensaban que se podría diferir a 2009 y 2010, resulta que deberá incluirse a la hora de calcular los pagos fraccionados de dichos años, anulando gran parte del diferimiento y provocando el anticipo del pago en un año.

Es decir, que si una compañía contaba con poder terminar de pagar ese sobrecoste fiscal en la declaración del Impuesto de Sociedades de julio de 2011 –momento de declaración del impuesto correspondiente al año 2010- pues, lo cierto es que no podrá hacerlo si quiere beneficiarse del pago fraccionado de impuestos.

El resultado no es otro que el anticipo de los pagos con respecto a la expectativa inicial generada en las compañías en 9 meses y 15 meses, respectivamente, sobre los pagos fiscales por el ajuste correspondientes a los años 2009 y 2010. Y, por desgracia, se trata de un adelanto que provocará que en el peor momento de las empresas tengan que adelantar pagos fiscales.

desde| Expansión.com.

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